Sobre Nosotros

Nuestra historia

Este 2026, después de 19 años, Alejandra y Gabriela tomaron la decisión de jubilarse y cerrar la tienda. No fue una decisión fácil, pero antes de despedirnos queríamos platicarte cómo empezó todo — la historia completa, tal como la vivimos nosotras dos. Porque si alguna vez te pusiste un vestido Amelova, una parte de esta historia también es tuya.

Cómo empezó todo

Corría el 2007 cuando Alejandra y Gabriela, dos hermanas leonesas metidas de lleno en el mundo textil de la región, decidieron abrir un changarro pequeño con un problema muy concreto en la cabeza: ninguna de las dos encontraba ropa que las hiciera sentir bonitas sin tener que vestirse como si tuvieran veinte años, ni como si ya se hubieran "resignado" a los cuarenta.

Buscaban telas que se sintieran bien puestas después de un día completo de trabajo. Cortes que abrazaran el cuerpo real de una mujer que ya parió, que ya crió, que ya vivió — no el de un maniquí de aparador. Y sobre todo, buscaban un lugar donde la vendedora no las mirara raro por pedir una talla más grande, o por preguntar "¿esto se ve bien para mi edad?"

No lo encontraron en ningún lado. Así que lo hicieron ellas mismas, con la máquina de coser de su mamá y una libreta llena de bocetos.

Le pusieron Amelova — por "amor" y por "nova," un amor nuevo, aunque fuera nada más el que empiezas a sentir otra vez por tu propio reflejo. Desde el primer día, la frase que ha guiado cada decisión de la marca es la misma que hoy está pintada en la pared de la tienda: Para ti, con amor.

Lo que aprendimos en el camino

No todo fue fácil, ni bonito todo el tiempo. Sobrevivimos la crisis del 2008 recortando de todo menos de la calidad de la tela. Aprendimos a vender por teléfono y de boca en boca mucho antes de que existiera Instagram para hacerlo por nosotras. Cuando llegó 2020 y la tienda física tuvo que cerrar sus puertas por un tiempo, aprendimos —tarde, a las carreras, con mucho miedo de que no funcionara— a construir esta misma tienda en línea que hoy estás viendo.

En cada tropiezo hubo una constante: ustedes. Las clientas que llamaban para preguntar si podíamos apartarles una pieza hasta la quincena. Las que llegaban con fotos de bodas y bautizos pidiendo "algo así, pero a mi manera." Las que, con los años, dejaron de ser clientas para convertirse casi en familia.

Lo que no ha cambiado en 19 años

Hemos crecido junto con ustedes, literalmente: varias de las mujeres que compraron su primer vestido Amelova en 2007 nos siguen escribiendo hoy — ahora para el vestido de la boda de su hija, para el bautizo de su primer nieto, o simplemente porque "ya me tocaba consentirme, ¿no cree?"

Hemos vestido primeras citas después de un divorcio. Hemos vestido regresos al trabajo después de años criando hijos. Hemos vestido a mujeres que decidieron, a los 55 o a los 63 años, que no tenían por qué pedirle permiso a nadie para verse increíbles. Cada pieza que sale de Amelova lleva esa misma intención desde el primer día: que te veas al espejo y digas "ahí estoy yo" — no una versión disminuida, ni "apropiada para tu edad," de ti misma.

Eso no cambió en 19 años. Y no va a cambiar ahora — simplemente, después de tanto tiempo, nos toca descansar.

Antes de cerrar

Después de casi dos décadas cosiendo, empacando y contestando cada mensaje una por una, sentimos que es momento de jubilarnos — y de agradecerles como se merecen: de frente, y no a la mitad de otra temporada más.

Por eso, antes de cerrar las puertas de Amelova para siempre, decidimos vaciar nuestra colección completa con los descuentos más grandes que hemos dado en 19 años. Que cada prenda que nos quede llegue, por fin, a quien de verdad la vaya a querer.

Gracias por confiar en nosotras para las ocasiones importantes y para los días comunes. Por seguir escribiéndonos, por recomendarnos a sus hermanas, a sus comadres, a sus hijas. Por dejarnos ser parte de tantos momentos que ni siquiera conocemos, pero que sabemos que existieron porque alguien se puso un vestido Amelova para vivirlos.

Gracias por 19 años. Ha sido un honor vestirlas.

Con todo el cariño, Alejandra y Gabriela Fundadoras de Amelova

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